Todas las variedades de uva se vendimian por separado, excepto la Monastrell y la Fogoneu que tienen un ciclo vegetativo similar. Los controles de maduración son estrictos, se recolecta sólo en las zonas que las uvas están perfectamente maduras, prestando especial atención a los hollejos, y con tantas pasadas como sea necesario.

La elaboración se realiza también por separado de forma clásica, que comienza en la recolección siempre a mano y que como se ha dicho, con una estricta selección en la propia viña, y una vez en el lagar, que está junto a la viña, en la misma propiedad, se despalilla, se estruja suavemente y se van llenando los depósitos de acero inoxidable para la fermentación.

Una vez acabada la fermentación se mantiene el vino en contacto con los hollejos por un período de tiempo que puede llegar a los treinta días, durante el cual se siguen los remontados diarios.

Posteriormente se prensa y el vino se pasa a las barricas en la sala de crianza en donde se produce la fermentación maloláctica, transformación del ácido málico en láctico, haciendo que el vino sea más amable.

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